miércoles, 18 julio 2018

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Presencia del Maestro

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Hay un cuento que habla de la importancia de las opiniones de terceras personas en la forma de pensar o actuar del ser humano. Así, cuando se es pequeño hasta los cinco o seis años el individuo se sustenta en la idea Dice mi mamá o Dice mi papá.


maestroEn el transcurso de la primaria, se piensa “Mi maestro o Mi Maestra dice”. Ya en la secundaria, el individuo tiene otra visión: “Mis amigos dicen” o “En la televisión o en el Internet dicen“. Finalmente, ya entrando en la etapa adulta, la persona adquiere otra noción al preguntar “¿Quién demonios dice?”.


Del mismo modo, cuando se está en la primaria nivel básico de formación del sistema educativo mexicano todos los educadores son “Maestros”, porque se supone- son quienes dan la primera interpretación y apreciación de la realidad a los niños. Son, por decirlo así, los primeros facilitadores, los primeros traductores del mundo y sus fenómenos.


Después, en la secundaria, ya no son “Maestros” sino “Profesores”, porque en este período, los jóvenes tanto hombres como mujeres buscan el apoyo y el consejo de alguien externo a su casa para enfrentarse de manera más adecuada y exitosa a la realidad que, generalmente, suele presentarse adversa y difícil, llena de retos y crisis existenciales que la mayoría de las veces incluye a papá y a mamá como adversarios o como compañeros que no les comprenden.


Muchos educadores logran que sus alumnos superen esta etapa con óptimos resultados, pero sólo en la medida en que están verdadera y profundamente involucrados con el adolescente por su propia condición de vulnerabilidad más que con los niños o con los jóvenes entrados en la edad adulta.


Además, se tiene la certeza de que casi todo el mundo recuerda al menos a un maestro o maestra de la secundaria, ya sea como un ejemplo, como un modelo o como un enemigo de aquellas correrías, p. Ej. El clásico profesor que trae loco a todo el mundo con la disciplina y el orden, o al que solía tomar distraído a cualquiera para preguntarle algo relativo a la clase y que no se sabía por no estar poniendo atención a ella, o para pedirle la clase del día anterior a fin de medir el grado de aprendizaje o de repaso de las notas, etc.


En la preparatoria o su equivalente siguen siendo maestros o profesores, pero de ahí a la carrera universitaria ya se les empieza a aplicar el distintivo de Catedráticos, pues se parte de la idea no consciente de que el Profesor o el Maestro tienen ese título como grado académico recibido por haber cursado estudios de Normal Superior o Licenciatura en Educación o Pedagogía, a diferencia de aquellos, quienes son profesionistas titulados e inclusive especializados en otras áreas del saber, ya sean Ingenieros, Médicos, Abogados, Físico-Matemáticos, Psicólogos, etc.


Por desgracia, la mayoría de ellos que son llamados por su título ya no se encuentran en poco o nada involucrados en la situación académica y mucho menos personal de sus alumnos. Se limitan a dar su clase y a obtener los resultados mínimos-máximos deseados. Pocos, realmente, están inmersos en los triunfos y fracasos y en los logros y problemas de los jóvenes adultos o recién entrados en dicha etapa.

 
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